lunes, julio 12

Hoy casi lo veo todo de rojo, las pupilas se me cristalizan en magenta. Y el vino se transparenta, el tabaco es rojo, sus manos rojas. Pero sus movimientos, en cambio, se avioletan en vuelo.
Otro vino?
O nos desatan o ¡aquí no!
Marchemos pues en busca de otra gamba, pero por favor que sea roja!

lunes, julio 5

Me pides un besito de razón y lo tienes,
calmado beso de miga de pan cocido en mi boca.
Pero no basta miga ni razón para que despiertes.
Estás en un letargo que te ilumina.
Si pierdo tu reflejo
mi figura también se desvanece.

domingo, junio 27

El ficus de la discordia se ha sembrado, mi azalea tiembla mientras tu pensamiento implora, deja mis petunias en paz y acaricia mi jazmín como si fuera una violeta. Llena de margaritas mi balcón.
Perfúmame romero y conviérteme al fin en trinitaria.
El vómito de mi semilla, no es siembra, no es vida.
La abonada boca de tus bancales es también mi herbicida, mi último aliento, la sensata agonía que me recorre cuando me miras.
Y no eres más que una planta, que me conmueve.
No sé si podarte ahora o regarte para mañana.

jueves, junio 24

Te retomo para enloquecerme en el momento más quieto de la hora
y este eterno segundo me acuchilla.
He esperado días por tí y luego del letargo me hallo detenido,
mirando al cielo sin reacción posible.
Suplico al dolor físico que venga para aliviarme de la espera, de la hora, del segundo, de mi condena.
Pero el quemante suplicio no acaba, siento mis miembros congelados.
Susurro a mi fémur que no quiebre. Es inutil.

jueves, junio 17

Quisiera encontrarte en el Anapurna
de pie y sin fallas
con el espíritu en un puño
y la libertad de un abrazo.

Quisiera encontrarte en la corriente
de tu fluir constante
y detener tu tiempo
en el momento impalpable.

Quisiera que alces tus ojos
y me regales tu mirada
y si quieres te obligo
a que me vea también tu boca.

Quisiera necesitar algo mío
para tener de qué hablarte.

miércoles, junio 16

Ahora quiero ir a dormir, no sin antes repasar una vez más, la terca textura de tus labios, esos obsesivos trocitos de carne y piel que supuran palabritas de la nada.

Ahora a dormir, que ya tus piernas me esperan para enredarme en el sueño de ser el funambulista de todos mis deseos.

martes, junio 15

El verbo y el dolor, la música y la sin razón, ahora cohabitan en el mismo solar en que la luz es tiniebla y el sentido se ha muerto. Es curioso que entre tanta nebulosa pueda amarte y la sed sea esperanza en mi imaginación convulsa. Puedo ver tu cuerpo, recorrer tus hombros y sentir tus manos en mi estómago. Tengo que morderme la lengua para no gritarte todo lo que te quiero, y el verbo me duele, y la música es silencio.
La huérfana razón me apunta con su susurro helado.